El lenguaje abre la herida de nuevo,
en la jaula entre palabras no dichas,
saberte vivo no es una desdicha;
lo compartido sin ti, no lo muevo.
Ahora que aireas las alas en todo
sientes también el contacto, hermano;
ese aire contenido ser humano,
que hasta con barro das forma al lodo.
Y entre los libros, las cuerdas, los días
se mueve viento levante en los versos;
en la rama hay algo y jalea y pía.
Tras el ruido del fuego en el reverso,
hay una llama que nunca se enfría:
Viene contigo un latido convexo.
María Jesús Galindo.
El Soneto es un homenaje a Anne Carson.

