VERSOS DE SAL — MARÍA PERALTA (De mi libro Makuhaine)
Escribo versos apresurados
al hurgar en los surcos que se cincelan
en los confines de mi corazón.
De tanto pensarte.
De tanto sentirte.
Me abrazo a tu pecho, hasta que me salen
arrugas en la cara.
Devota de ti, devota de tus latidos.
¡Devota!
¡Devota!
Quiero que te fundas con mi realidad,
y en el intento, mi realidad se desvanece,
y se lleva,
con ella,
tu imagen.
Los versos se mezclan chocando entre ellos.
Lloro mares salados como atunes azules.
En el oleaje de mis lágrimas, la brisa
de tu recuerdo estalla en auroras boreales.
Escribo versos apresurados
al hurgar en los surcos que se cincelan
en los confines de mi corazón.
Dulce caos de nobles formas que me guías
a través del oleaje.
Entre versos desbocados y bocanadas
de agua salada, te escribo versos apresurados
hasta que me sangran los dedos y la sal
dibuja las palabras.
¿Qué más quieres de mí?
Clama al cielo la lumbre
empapada en aullidos feroces.
Clama al cielo la lumbre.
¡Clama!
Claman las arrugas de mi cara.
De tanto pensarte.
De tanto escribirte.
De tanto sentirte.
Dulce caos de nobles formas que me guías
a través del oleaje.

