UN SUEÑO DEL AYER
Bajo un sueñaso cultural
en la cresta de los cañales.
Me abracé con la catedral,
y con frondosos cacaotales,
y en ese sueño provincial,
danzaban los guayabales.
Para más, me hacían seña,
desde un rojizo portón.
una linda landazureña
de almibarado corazón,
pero con una raja de leña,
su padre, tenía su intención.
Pero otra mujer trigueña
diciéndome ¡no me llores!
Era otra preciosa veleña
cantando con sus sabores,
ritmo del que era dueña,
guabina pa’ sus amores.
Y una espinita montuna
anidó en mi pecho, cruel.
Con savia, q’ de fortuna
traía el sabor de la miel,
y esta, de forma alguna
pintó su alma en mi piel.
Y seguí de qué manera,
soñando, como pa’ no creer.
Pues, otra bella guabinera
burlase, a más no poder,
y cantando decía que era
de todo cantor, su querer.
Y quise en forma discreta
intentar, como abrazarla.
Y no obtuve de esa prieta,
ningún cuento, ni charla,
ni porque fuese un poeta,
queriendo enamorarla.
Y en ese sueño del ayer,
más frágil que un papel.
En Bolívar, vi a una mujer
con el corazoncito ‘e miel,
y en el sueño quería ser
su abriguito requete fiel.
Lucho Cortes O. 22/12/2023

