¿En qué momento atormentas mi vida tan fuerte como para no desearla jamás? ¿Cómo lo haces?
He estado en las sombras, en las cavernas En las catacumbas de mi corazón, de mi mente Y no hay sonido, musicalidad O ritmo que te defina.
Son tus monstruosos recuerdos, Los que me atormentan cada noche, como chispazos, Como una corriente eléctrica Que recorre mi espina dorsal.
Hoy no quiero sentirte. Desearía no hacerlo Pero el pensamiento es muy fuerte para rechazarlo.
Decido esconderme en el vacío de mi ser. Ahogar, transformar mis lágrimas Y gritos sordos de desesperación, En versos eternos que yacerán grabados en estas paredes flotantes Que me tienen prisionero.
Algún día, cuando desciendas lentamente con tu luz Descubrirás mi infierno y sabrás que justo aquí, Estuve todo el tiempo. Verás mi cuerpo encendido, en llamaradas, calcinado.
Me verás en cenizas, entenderás lo tarde que es Y no habrá marcha atrás. Será el fin de mí mismo en mis sueños, en tus sueños, Nuestros sueños, que ya no nos pertenecerán.
¡Monstruo vil! ¡Demonio siniestro! Que el tormento eterno comience otra vez.
Tormento Eterno Kristoff Rojas. Poema incluido en «Las cuerdas rotas de un viejo violín de versos»
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