La culpa es de los boleros Héctor Rivera
Leí hace un tiempo
en las aventuras de un tal Heredia
que me contó la pluma de Ramón
que la culpa es del bolero,
esos malditos boleros
que rompen el corazón.
Y por más que lo pensaba,
y le buscaba algún sentido
entre mis yemas oxidadas
en el reposo del camino;
Me veía tan distante
de esa sola expresión
que decidí dejarle
que me tocara algún son.
Era un soneto conocido
de un cantor muy barbón
que daba gritos coloridos
que llenaban los espacios
que dedicaban pasión,
de acciones de mal vivido
de siete vidas ladrón,
de cierto chueco camino
de simple botella y ron.
Y ahora que yo no bebo,
ya no le veo sentido
y me da cierta mala risa
de recordar lo vivido
que estaba en camino recto
o así lo había percibido
y que escribí una carta
a algún soneto perdido.
Diría entonces de otros tiempos,
de otra voz,
de otras manos,
que solitarios andamos
si escogemos nosotros el camino.
Dirá entonces un hermano,
que besaste los labiosde lo desconocido,
y que volviste nervioso,
sincero,
desinhibido,
tal vez de rostro cansado,
y de silencios vencidos.
Que le diste tal vez mal viento
a las velas de tu navío
y que te faltará el aliento
si sigues por mal camino.
La culpa la tienen los boleros,
esos malditos boleros
que rompen el corazón,
que destrozan manos y gargantas,
que te hacen temblar la voz.


Héctor Rivera
Poeta chileno en Argentina
Soy como todo poeta chileno, por mi tierra corre vino y poesía, al igual que por las venas de cada uno de nosotros; desde el cantar de Arauco, hasta el calor del desierto. Como mis hermanos y hermanas poetas, me dedico a mostrar lo que no es visible y aprender del propio verso. Migré hace cuatro años a Argentina, mi país vecino, donde la multiculturalidad me abrió los ojos; hoy, aunque extraño los valles, las montañas y a mi gente, soy consciente de que volver es dejar de volar.
Su libro: El eterno aprendiz
