Debo cortar el ombligo
de la desesperación,
devolver a los ancestros
su ansiedad, su inmediatez,
su pelea con la vida,
decirles que todo es un proceso
y este proceso que soy
se mueve lento, si se mueve,
no esquiva las piedras,
se entretiene en sus formas
aunque tallen y porque tallan,
que no me busquen en la meta
ni en los finales felices,
que estoy en un punto suspensivo
de cualquier cuento.
Helena Restrepo Vélez

