¿Y si el mar fuera tu voz?
¿Qué le dijeras al mundo?
¿Recitarías dolores
o le cantarías alegrías a nuestro intento?
¿Serían las penas las que moverían las olas,
o tus ganas de ser amor en esta esfera?
¿Humedecerías mi pecho de dulzura,
o morirían tortugas desovando agonías?
Si el mar fuera mi voz,
intentaría compartir el don de la palabra,
que mi susurro sería refugio para una piel marina.
Los caracoles serían vientres,
las gaviotas, ángeles.
Mecería al humano con vientos buenos,
canciones de cuna,
amables atardeceres aliados.
¿Y si el mar fuera nuestra voz?
¿Seríamos ese canto armónico,
la melodía esperanza de los que ya se fueron?
¿De la arena nacerían girasoles?
Y de nuestro corazón por fin abierto,
en el océano interno, armonía.
– – – – –
Y para tus tobillos suelto unas letras..
A ellos, que son guías de tus hermosos pies desnudos.
Tobillos tuyos, donde tus pies giran y giran,
como brújula de libertad.
Donde tus pies bailan en círculos,
en espirales de colores.
Tobillos jóvenes, que llevan lo viejo, lo sabio,
de tu tierra roja, mexica.
Tus abuelos que siembran maíz,
tus abuelas que son el fuego del comal,
y de sus manos, el mágico cacao.
Tu gente que le ofrenda a la montaña,
en tu cultura mi poesía empieza.
Dichosos tobillos minúsculos,
que te llevan fuerte por un camino florido.
De ellos, que son vórtices de energía,
nacen raíces conscientes,
cuerdas a nuestro mágico origen.
Gracias a tus tobillos,
que me muestran que en lo sutil está la fuerza,
donde lo grande empieza.

