De carne y hueso Federico Andrián
Ayer pasé a tu lado y fue como si el aire hubiera tomado mi forma.
Como si nunca hubieras aprendido a mirarme.
Como si mi voz se hubiera apagado antes de salir de mi boca.
No sé en qué momento me volví un fantasma,
pero lo supe cuando tus ojos me atravesaron sin reconocerme.
Cuando mi nombre en tu boca dejó de existir,
cuando mis palabras rebotaron en el vacío como piedras lanzadas al mar.
Estuve ahí, en la misma habitación, en la misma ciudad,
respirando el mismo aire que tú,
pero para ti, ya no estuve en ninguna parte.
A lo mejor morí la primera vez que te abracé sin que me abrazaras de vuelta.
O la última vez que me hablaste por costumbre y no por ganas.
Sea como sea, me fui sin irme.
Y tú te quedaste sin quedarte.

