Entre amar y perder
Aún extraño tus ojos claros,
y pasar mis dedos por tu melena castaña.
Tocamos el cielo con nuestras manos,
nunca hubo un amor que se comparase.
Cartas escritas a mano, noches de amor y promesas.
Tus manos firmes me sostenían sin prisas.
Nunca tuve un amor que se comparase.
Mas tu alma venía triste, rota, lacerada.
Puse parches donde la grieta persistía.
Sentí tu dolor brotar como hiedra en mis venas,
y cómo se apagó la luz de mi corazón.
Gradualmente mi alma se marchitaba,
mis manos luchaban por mantenerme en pie.
Las noches se volvieron grises,
cualquier decisión en dolor desembocaba.
Entre amar y perder, reuní mis pedazos y partí, con suspiros de esperanza y la luz que aún había en mi corazón. No hubo amor que se comparase.

