Prefiero.
Y si a veces no contesto ni acudo a tu llamado,
es porque te prefiero en el silencio de mis pensamientos,
porque te prefiero cauto y silente.
Traerte a la realidad sería algo riesgoso,
te prefiero puro y pretencioso,
a lastimarte con la inmediatez de la realidad misma.
Porque prefiero extrañarte más y más en mi sombría soledad,
a que te vuelvas una costumbre en mi vida.
Y aunque soy, como cualquier otro humano, un animal de costumbres,
a ti te prefiero lejos de lo cotidiano,
lejos del estrés y del aburrimiento.
Te prefiero lejos de la insensatez de los que eligen seguir estando vivos,
lejos del tumulto y el escalofrío.
Te prefiero recóndito en mis pensamientos, en mis deseos, en mis palabras,
te prefiero en la evocación silenciosa del mañana.
Sí, te prefiero en este silencio que estrangula , asfixia y mata.
No. A este caos no quiero traerte,
Pues es el propio ocaso de mis días.
Sacarte del silencio en que te tengo sumergido
sería sepultar tu dulce sonrisa con las tibias cenizas de mis huesos.

