Diez mil veces
A la Cofradía de la palabra
Con un soneto roto, deshojado
(como todo lo escrito hasta el momento)
agradezco a la vida por el cuento
del vicio de escribir lo que no he hablado
Y agradezco que en medio del azar
yo haya descubierto entre las redes
un grupito de locos, son ustedes
culpables de que yo sepa rimar
Y culpables también son de la traga
maluca que me dió la poesía
desde entonces, no importa lo que haga
respiro y sueño en versos todo el día
Les doy gracias, cofrades, diez mil veces
con un soneto roto que florece

